El huracán Irma se aproximaba a la costa occidental de Florida. El peligro era inminente, arreciaban los vientos, comenzaban las lluvias… y, de pronto, el mar se retiró.
Lentamente abandonó las costas y las playas donde siempre estuvo.
Comenzó a dejar atrás un rastro de algas, piedras, erizos, troncos, caracoles...
Hasta los botes, que antes flotaban, se hundieron en la arena del muelle que comenzaba a aparecer.
La escena fue recurrente durante el fin de semana en las redes sociales: costas y playas "secas" a medida que el huracán Irma se acercaba a Florida.
Primero fue en Bahamas y luego, en las costas de Cayo Hueso, Naples, San Petersburgo, Sarasota, Tampa…ciudades ubicadas en el oeste de Florida.
"Fue muy raro, porque había mucho viento, pero en vez de haber oleaje el mar se empezó a ir, fue una cosa rarísima. A mí me dio hasta miedo, porque de verdad que se retiró mucho en la mañana (de este domingo). Yo pensé que era como un anuncio de algo malo", explica a BBC Mundo Sandra Padrón, una residente de Naples.
¿Cómo fue esto posible si un ciclón estaba cerca? ¿No debió acaso crecer la marea, aumentar el oleaje e inundarlo todo?

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